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Voces

528 visitas Abril 22 de 2018 06:32



Sin roles y etiquetas


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© Archivo de Internet


Los roles no son obligatorios. En otros lugares y en otras épocas ya esas luchas fueron dadas, para que nadie pudiese decirnos de qué manera debemos ser.






Hace algunos días, con ocasión del Día de la mujer, la Secretaría de Cultura de Barranquilla me invitó a participar en un conversatorio sobre el papel de la mujer en la sociedad barranquillera, su rol como empresaria, ama de casa, esposa e hija, entre otros. Querían conocer la visión de varias mujeres sobre el tema y cómo de alguna manera, ese papel ha contribuido con la transformación de la ciudad.

		  

Me sentí agradecida de poder compartir este espacio con mujeres como Helda Marino, jefa de la Oficina de la Mujer y con Betzy Martínez, asesora en temas de violencia de género, a quienes admiro y reconozco como ejemplo de trabajo, dedicación, constancia y superación personal.

		  

Primero habló Helda, luego el turno fue para Betzy y la última intervención sería la mía. Escuché a mi antecesora decir cosas que yo pensaba decir. Me inquieté, y mientras ella hablaba yo sonreía como modelo de propaganda de crema dental y oraba pidiendo una luz, que se me ocurriera algo distinto y sincero para compartir con las mujeres allí presentes. Al llegar mi turno, emocionada pude comprender que no estaba allí solamente para hablarle a otras mujeres, que en esta ocasión me escucharía expresando una idea que hasta el momento no había procesado e interiorizado.

		  

Ese día pude levantar mi voz para decir que ya otras mujeres, en diferentes partes del mundo y en otras épocas, habían luchado para que nosotras no tuviéramos roles, para que nadie pudiese decirnos de qué manera se es mujer. Que a estas alturas del partido, en este tiempo,en el que tanto se habla de la mujer, en el que la gente parece estar despertando de un marasmo generalizado, regido por prejuicios y discursos históricos sobre la debilidad o la competencia del género femenino, quienes estaban presentes en el conversatorio y yo, tenemos el derecho a ser quienes somos sin etiquetas, sin roles y categorías. Y agregué que este derecho debe ser ejercido desde la aceptación de quien soy, de quien quiero llegar a ser y, por supuesto, respetando las decisiones, circunstancias y sentires de las otras personas.

		  

Considero que en este momento las luchas de participación y de espacios por ganar en igualdad y equidad no solo tienen que darse desde los movimientos ideológicos establecidos o a través de las voces de grandes filósofos, psicólogos y eruditos en el tema. También deberían gestarse desde la individualidad, desde el amor, desde el respeto a las peculiaridades y sentimientos de cada ser humano y, por supuesto, a través de ese ejemplo inspirar a otros a que decidan aceptarse y darse al mundo desde la libertad.

		  

En pocas palabras comprendí que nadie tiene derecho a definir nuestros roles como seres humanos, que a pesar de las incontables luchas ya dadas necesitamos que nuestra sociedad sea formada y educada en libertad; eso es lo que hace que la ciudad se transforme en un lugar mejor para todos, en una sociedad justa y equitativa.En definitiva, somos quienes somos desde nuestras realidades y experiencias, desde el sentir, desde el amor propio, la autenticidad y el amor por los demás; a pesar de que muchos todavía no gocen o no sientan que gozan de la libertad para serlo.

		  
		  




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Cucha Duque Ortiz
Directora
Comunicadora Social y Periodista
Publicaciones:96
Fuente:SentirPositivo
http://www.sentirpositivo.com
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