Cuando nuestros padres envejecen

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Ver envejecer a nuestros padres, es uno de los desafíos más grandes de la existencia. ¡Golpea el alma! No queremos aceptarlo, pero en algún momento nos sentimos obligados a asumir el implacable paso de los años. ¡Ver cómo se invierte el ciclo de la vida! Descubrirnos cuidando a quienes nos cuidaron.
Hay un momento crucial en la vida de cada hijo y es el instante en el que reconoce que uno de sus padres, o tal vez ambos, han envejecido. Ello no ocurre progresivamente, sino que un día abres los ojos y pasa, lo descubres abruptamente. A algunos, esta realidad nos tambalea, nos tira a la lona, nos revuelca en la arena. No queremos mirarlos a la cara y aceptar que los seres que un día nos dieron la mano para levantarnos cuando éramos niños, hoy extienden la suya para apoyarse en nosotros. Es como si el ciclo de la vida se invirtiera de repente. ¡Nadie nos preparó para ello! Pero por simple obra de la naturaleza, nos vemos –repentinamente- asumiendo el nuevo rol, sin tener siquiera tiempo de comprenderlo.